¿Por qué elegí esta ilustración?

Ilustracion: Georges de La Tour Magdalena Penitente 1625-1650 Metropolitan Museum Nueva York

¿Por qué elegi esta ilustración?

Una habitación a oscuras, una única fuente de luz, una gran figura que llena todo el cuadro. Una mujer sentada. Aún es joven, ni su rostro que apenas vemos, ni su cuello y escote, ni sus manos delatan todavía la huella destructiva del tiempo. Solo tres colores, los más antiguos, los que han acompañado a los humanos desde la remota prehistoria: el blanco, la luz, el rojo, la vida, el negro, la muerte.
Georges de La Tour (1593 – 1652), pintor lorenés, hijo de un albañil, casado con una mujer de la nobleza, con ínfulas de noble y odioso a sus vecinos, famosísimo en vida. Habitante del terrible siglo XVII, en una tierra disputada entre el Imperio y el rey de Francia. Georges de La Tour no existía, de su producción de casi quinientos cuadros, quedaron veintitrés originales. Georges de La Tour volverá existir a partir de 1932, cuando la Europa del siglo XX, que ya olvidaba lo que era la oscuridad pronto conocerá las tinieblas.
Los cuadros de Georges de La Tour no tienen título, es decir su título original se ha perdido y el que tienen es posterior al redescubrimiento del pintor. Volvamos al cuadro. ¿Esta mujer es María Magdalena? María Magdalena, santa muy popular en la Edad Media, fue un motivo muy repetido desde el Renacimiento, pues en un cuadro de temática religiosa es posible pintar a una hermosa mujer, poder exhibir ricos ropajes, desnudez femenina sin que hubiera censura. Magdalena a partir del Renacimiento es casi siempre rubia, de larga y rizada cabellera. Incluso o sobre todo, cuando de trata de Magdalena penitente, es posible apreciar la sensualidad del personaje. María Magdalena siempre fue una santa incómoda, ambigua, turbadora. No era virgen, no era esposa, no era madre, pero es una de las valientes mujeres que asiste a la Crucifixión y el primer testigo de la Resurrección. La Iglesia no tuvo más remedio que tolerarla.
Magdalena está sola en una habitación despojada como una celda, mira hacia el espejo aunque no vemos su reflejo ¿se ve ella misma? Quizá se mira por última vez. Quizá nunca más volverá a ver su rostro iluminado intensamente por la única fuente luz, ese candelabro con esa vela lujosa de cera, en ese espejo de marco tallado. Ha dejado el collar de perlas sobre la mesa, las perlas que en el siglo XVII indican liviandad, se asocian con las cortesanas y la prostitución. En el suelo hay otras joyas. Magdalena se está despidiendo, en silencio, en soledad absoluta. Pero Magdalena aún es quien ha sido, la mujer que ha conocido el placer y la libertad. Aún calza lujosamente y su falda roja como los zapatos es de rico tejido. Ese color rojo que lleva siglos tiñendo los vestidos de novia, los vestidos de fiesta, los vestidos de las prostitutas. Es cierto que lleva una sencilla camisa, la camisa es esa época una prenda interior, pero su larga melena, no rubia ni rizada, sino oscura y lisa, está cepillada como la de una dama de la época Heian. Y en otras o posterioresversiones, Magdalena, que ya ha renunciado, que ya no se ilumina con velas sino con candiles de aceite, que ya es penitente, mantendrá esa lisa y perfecta cabellera de dama japonesa.
Un universo casi monócromo, una austeridad total, habitaciones despojadas, personas humildes, nada bellas, unos volúmenes geométricos, incluso en los rostros. El ser humano solo, ante sí mismo, a la luz de una vela, de un candil, de una llama. En nuestro mundo de hoy hace mucho que perdimos la oscuridad. No podemos imaginar lo que es vivir solo a la luz de día, que luminarias como candiles, velas, antorchas, solo eran algo para hacer el tránsito a la noche, a la oscuridad total. Dije más arriba que cuando se redescubrió a Georges de La Tour en 1932 Europa estaba a punto de recordar las tinieblas. No las tinieblas metafóricas de vivir una era de guerra como la que vivió el pintor, sino las reales. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial la mayoría de las ciudades europeas bajo la amenaza de la destrucción de los bombardeos aéreos, volvieron a ser lo que habían sido durante siglos: lugares de oscuridad, incertidumbre y miedo.
Magdalena, seria, sola en esa habitación desnuda, con los restos de su pasado, con el espejo que el que no se volverá a mirar, rozando con sus dedos el cráneo amarillento de frente huidiza que tiene en el regazo pero al que no mira todavía. Magdalena es la imagen de la melancolía, muy parecida a la deDomenico Fetti, contemporánea suya. La melancolía de quien sabe que no volverá a haber amores, ni fiestas, ni alegría, ni belleza, porque todo es pasajero. Cuando Magdalena apague esa vela y se haga la oscuridad total en la habitación para el sueño de la noche, ese sueño será el hermano de la muerte que están acariciando sus dedos.

martes, 31 de diciembre de 2013

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas" (Jn. 1:1-3).











El prólogo del Evangelio de Juan, es el comienzo del último relato canónico de la vida, ministerio, muerte y resurrección de Jesús. Dentro de sus palabras encontramos un resumen del resto del Evangelio. Es corto y preciso y aun así ha sido uno de los textos más difíciles de traducir y explicar del Nuevo Testamento, y uno de los que ha traído las más acaloradas discusiones y estudios.


Traducción del Primer versículo

TraducciónJuan 1:1
Griego koinéἘν ἀρχῇ ἦν ὁ Λόγος, καὶ ὁ Λόγος ἦν πρὸς τὸν Θεόν, καὶ Θεὸς ἦν ὁ Λόγος.1
Transliteraciónen arche en ho logos kai ho logos en pros ton theon kai theos en ho logos.
Latín VulgataIn principio erat Verbum et Verbum erat apud Deum et Deus erat Verbum.
Español Literalen [el] principio (origen) era la palabra (Verbo), y la palabra (Verbo) estaba con (lit. hacia) Dios y Dios era la palabra (Verbo).1
La división de mayúsculas y minúsculas no existe en los textos griegos originales, los términos Dios y dios son diferenciados por los traductores según su entendimiento del texto.

Al igual que el resto de los libros del Nuevo Testamento, el Evangelio de Juan se escribió originalmente en griego koiné o común, no en el estilo clásico de los filósofos griegos.
El griego koiné ya era común desde la expansión griega en toda la cuenca del Mediterráneo e incluso fue aún más desarrollado a partir de las incursiones de Alejandro Magno hasta la India , el griego koiné llegó a ser el idioma internacional en la época de Jesús y sus Apóstoles y el medio natural para la edición de literatura que pretendiera tener gran distribución. Hoy se encuentran muchos manuscritos de gran antigüedad que conservan el evangelio de Juan.

Dentro del Primer versículo de este libro la expresión logos que se suele traducir a otros idiomas como Palabra o en inglés "The Word" etc, se refiere a Jesús, este es un hecho comúnmente aceptado a partir del uso de ese término en otras partes del mismo capítulo (compárense versículos 14 y 17 del capítulo 1).
El sentido adecuado que se da a este pasaje en español ha sido fuente de serias diferencias en el área de la Traducción Bíblica.
La forma más común en que encontramos este versículo en español es:
En el Principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios
( Versión Reina Valera 1995)
La mayoría de las versiones utilizan grafías similares por ejemplo La Biblia Latinoamericana, Edición Pastoral 1995 (Católica) dice:
En el Principio era la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios y la Palabra era Dios
(La Biblia Latinoamericana Edición Pastoral 1995)
En el común de las versiones bíblicas españolas el sentido interpretativo de la traducción de este texto se inclina por señalar que la Palabra, es decir Jesús, es Dios. Sin embargo esto no es universal. Hay unas 70 traducciones, entre católicas , protestantes y otras a diversos idiomas que vierten este pasaje distinto a la forma tradicional.2 Una de las 70,la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, editada por los Testigos de Jehová, traduce el pasaje de la siguiente manera.
En [el] principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios
Esta última traducción ha traído severas críticas, en especial por apoyadores de la doctrina de la Trinidad, quienes postulan la idea de la divinidad de Jesús. Pues según su punto de vista, si Jesús fuese un "dios" fuera de Dios, cabría automáticamente la figura politeísta en este razonamiento.

Dificultades

La apropiada traducción se ve dificultada por dos grandes problemas: la Teología y el uso correcto de las reglas gramaticales.
Es claro que el fondo doctrinal del traductor repercutirá en su interpretación del texto en cuestión :
"Usted sólo llegaría a una interpretación Trinitaria de Juan 1:1, si viene a este pasaje con una teología Trinitaria ya desarrollada. Si usted se aproxima con un estricto monoteismo (que es lo que creo que Juan quiso expresar), entonces este pasaje sin duda apoyaría esa opinión"
William Arnold III, Colwell's Rule and John 1:1 en [1]
La enseñanza teológica más conocida, postula que Jesús es realmente Dios, al igual que el Padre y el Espíritu Santo, en lo que se denomina la Santísima Trinidad, aquéllos que postulan esta creencia, consideran que la traducción natural es:... la Palabra era Dios. Y esta es la postura más popular.
En este punto hay eruditos que se oponen firmemente a cualquier traducción que de a antender que Jesús no es el único Dios. Por ejemplo.
  • El Dr. J. R. Mantey: "No es erudito ni razonable traducir Juan 1:1 como 'La Palabra era un dios'"
  • El Dr. Bruce M. Metzger de Princeton (Profesor de Lenguaje y Literatura del Nuevo Testamento): "Como cuestión de hechos sólidos, sin embargo, esa tendencia es un terrible error de traducción. Se pasa por alto totalmente una norma establecida de la gramática griega que requiere la forma "... y el Verbo era Dios."
  • El Dr. Samuel J. Mikolaski de Zurich, Suiza: "Es monstruoso traducir la Frase como 'y la palabra era un dios'"

En oposición, aquellos que postulan la creencia de la subordinación de Cristo a Dios, consideran que Jesús es el agente principal de Dios pero no el creador mismo, para ellos la traducción "... la palabra era un dios" y otras son preferibles.
Por otra parte hay eruditos que consideran esta traducción como posible e incluso preferible
"Los traductores de la KJV, NRSV, NIV, NAB, NASB, AB, TEV y LB todos se aproximan a juan 1:1 ya creyendo ciertas cosas sobre la Palabra...y están seguros que sus traducciones concuerdan con sus creencias.... Irónicamente, algunos de estos mismos traductores critican a la Traducción del Nuevo Mundo con "sesgos doctrinales" por traducir este verso literalmente, libre de la influencia de la King James Version, siguiendo las sentencias del griego. Puede ser que los traductores de la TNM llegaran a la tarea de traducir Juan 1:1 con la tendencia que los otros traductores dicen. Lo que sucede es que su tendencia corresponde en este caso a una traducción más exacta del griego."
Beduhn in Truth in Translation: Accuracy and Bias in English Translations of the New Testament chapter 11 states:
  • Dr. Jason BeDuhn (Universidad de Arizona) con relación al apendice de the Kingdom Interlinear que da las razones por la que la TNM favorece la traducción de Juan 1:1 como la palabra no era "Dios" sino "un dios" dice que: "De hecho KIT [Apendice 2A, p.1139]la explicación es perfertamente correcta de acuerdo a lo que los mejores eruditos han dicho a este respecto.."
  • Murray J. Harris escribió: "De Acuerdo al punto de vista, únicamente gramatical, [QEOS HN hO LOGOS] podría interpretarse "la palabra era un dios,...." -Jesus As God, 1992, p. 60.
  • C. H. Dodd dijo: "Si la traducción sólo fuera problema de sustituir palabras, una posible traducción de [QEOS EN hO LOGOS]; podría ser, "La Palabra era un dios". Como una traducción palabra a palabra esto no estaría errado."

¿Politeísmo aceptado en la traducción?[editar · editar código]

Algunos sostienen que la traducción de los Testigos de Jehová: "y el Verbo era un dios", inevitablemente, pone en evidencia la existencia de "un dios" fuera de Dios. Con esto, tendríamos el problema racional del politeísmo.
En defensa de esta traducción se alega que la Biblia no niega la existencia de más de un dios, sin que ello signifique adoración politeista o que todo otro dios sea realmente falso o contrario al creador, y aluden a varios ejemplos de uso del término dios:
Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: —¿No conozco yo a tu hermano Aarón, el levita, y que él habla bien? [...] Él hablará por ti al pueblo; será como tu boca, y tú ocuparás para él el lugar de Dios
Exodo 4:14,16 Reina Valera 1995
Jehová dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para el faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta
Exodo 7:1 Reina Valera 1995
En ambos textos se ve como Jehová nombra dios a Moisés, por lo que se podría decir que él llegó a ser un dios, nombrado por Dios y con su aprobación, esto no significaba que los israelitas adoraran a Moisés, tampoco quería decir que Moisés fuese un dios falso o que promoviera el politeísmo.
Con respecto a cómo estamos hechos los seres humanos en general la Biblia declara:
Pues lo hiciste poco menos que un dios,y lo coronaste de gloria y de honra:
Salmos 8:5 Nueva Versión Internacional
El término utilizado en hebreo aquí es elohim que significa "dioses", por lo que se pudiera traducir "lo hiciste un poco menor a losdioses". Refiriendose a los ángeles (véase Hebreos 2:7-9), por lo tanto todos los ángeles son considerados dioses, de nuevo esto no significa que se deba adorar a los ángeles ni que todos los ángeles sean dioses falsos o que promuevan el politeismo.
Yo dije: «Vosotros sois dioses y todos vosotros hijos del Altísimo;
Salmos 82:6 Reina Valera 1995
En este caso el término dios, se refiere a seres humanos que tenían el puesto de jueces en israel, los cuales no cumplieron con su trabajo. Jesús dijo: "...llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios..." (Juan 10:35 Reina Valera 1995).
Por otra parte en una profecía escrita unos 600 años antes de Cristo el profeta Isaías señaló algunas características del Mesías, entre ellas, que se le llamaría dios fuerte :
Porque un niño nos ha nacido,hijo nos ha sido dado,y el principado sobre su hombro.Se llamará su nombre «Admirable consejero», «Dios fuerte», «Padre eterno», «Príncipe de paz».
Isaías 9:6
Esto da a entender que el llamar un dios al Mesías no contraviene el monoteísmo, ni tampoco significa que el Mesías sería el mismo Dios Todopoderoso. En resumen en la Biblia a siervos fieles de Dios, a humanos a ángeles y al propio Mesías , se les otorga el titulo dios, sin que esto incurra en politeísmo, ya que todos estos personajes reconocen y adoran a un único Dios Todopoderoso.

7.4 "EN EL PRINCIPIO ERA EL VERBO"
(JUAN 1:1-3)

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas" (Jn. 1:1-3).
Estos versículos, cuando se entienden apropiadamente, confirman y expanden las conclusiones alcanzadas en la sección anterior. Sin embargo, este pasaje es el que más se ha tergiversado para enseñar que Jesús existió en el cielo antes de su nacimiento. Un entendimiento correcto de estos versículos depende de lo que creamos que significa la expresión "el Verbo" en este contexto. No puede referirse directamente a una persona, porque una persona no puede estar "con Dios" y al mismo tiempo ser Dios. La palabra griega ‘logos’ que aquí se ha traducido como "Verbo", no significa en sí misma ‘Jesús’. Por lo general se traduce como "Verbo" o palabra, pero también como:
relatocausa
comunicación
doctrina
intención
predicación
razóndicho
nuevas
Sólo se habla del "Verbo" como "él" porque ‘logos’ es masculino en griego. Pero esto no significa que se refiere a Jesús. La versión alemana (de Lutero) habla de "dast wort" (neutro); la versión francesa (de Segond) habla de "la parole" en femenino, mostrando que "el Verbo" no indica necesariamente una persona masculina. La versión católica ‘Douay’ traduce "la Palabra".
"EN EL PRINCIPIO"
‘Logos’ puede referirse estrictamente al pensamiento interior que se expresa exteriormente en palabras y otra forma de comunicación. En el principio Dios tenía este ‘logos’. Este propósito singular estaba centrado en Cristo. Todo lo creado llegó a existir a causa del propósito que Dios tenía en Cristo –las estrellas, planetas, etc. fueron todas de algún modo creadas en conexión con el nacimiento, existencia y victoria de Cristo (y he aquí, por lo tanto, la humildad de Dios permitiendo el nacimiento y muerte de su Hijo en la forma en que lo hizo). Hemos mostrado como el Espíritu de Dios pone en actividad sus pensamientos interiores, lo que explica la conexión entre su Espíritu y su palabra (véase la Sección 2.2). Como el Espíritu de Dios desarrollaba su plan para los hombres e inspiraba desde el principio su palabra escrita, de ese modo comunicaba la idea de Cristo en su obra y palabras. Cristo era el ´logos’ de Dios, y por lo tanto el Espíritu de Dios expresaba el plan de Dios acerca de Cristo en todas sus actuaciones. Esto explica por qué tantos incidentes del Antiguo Testamento son típicos de Cristo. Sin embargo, no está demás recalcar que Cristo en persona no era "el Verbo" o la Palabra; "la Palabra" era el plan de salvación de Dios por medio de Cristo. ‘El logos’ ("la Palabra") se usa con mucha frecuencia en relación con el evangelio acerca de Cristo –por ejemplo, "la palabra de Cristo" (Col. 3:16 compárese con Mt. 13:19; Jn. 5:24; Hch, 19:10; 1 Ts. 1:8, etc.). Note que el ‘logos’ es acerca de Cristo, más bien que sea personalmente él. Cuando Cristo nació, esta "palabra" se convirtió en una forma de carne y sangre –"y aquel Verbo [o Palabra] fue hecho carne" (Jn. 1:14). Jesús era personalmente ‘el verbo hecho carne’ más bien que ‘el Verbo’ o Palabra. Él llegó a ser personalmente ‘el Verbo’ o Palabra cuando nació de María, más bien que en cualquier tiempo anterior.
El plan, o mensaje, acerca de Cristo estuvo con Dios en el principio, pero fue claramente revelado en la persona de Cristo, y en la predicaciòn del evangelio acerca de él en el primer siglo. De modo que Dios nos declaró su palabra por medio de Cristo (He. 1:1,2). Una y otra vez se recalca que Cristo expresó las palabras de Dios y realizó milagros por la palabra o mandato de Dios a fin de revelarnos a Dios (Jn. 2:22; 3:34; 7:16; 10:32,38; 14:10,24).
Pablo obedeció el mandato de Cristo de predicar el evangelio acerca de él "a todas las gentes". "La predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora... se ha dado a conocer a todas las gentes" (Ro. 16:25,26, compárese con 1 Co. 2:7). La vida eterna para el hombre solo fue posible por medio de la obra de Cristo (Jn. 3:16; 6:53,54); no obstante, en el principio Dios tenía este plan para ofrecer al hombre la vida eterna, sabiendo ciertamente del sacrificio que Jesús haría. La revelación completa de esa oferta sólo se produjo después del nacimiento y muerte de Jesús: "La vida eterna, la cual Dios... prometió desde antes del principio de siglos, y a su debido tiempo manifestó su palabra [de vida] por medio de la predicación" (Ti. 1:2,3). Hemos visto cómo se habla de los profetas de Dios como si siempre hubiesen existido (Lc. 1:70) en el sentido de que "la palabra" que ellos hablaban existió con Dios desde el principio.
Las parábolas de Jesús revelaron muchas de estas cosas; de ese modo él cumplió la profecía referente a sí mismo: "Abriré en parábolas mi boca; declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo" (Mt. 13:35). Fue en este sentido que "en el principio... el Verbo era con Dios", pero "fue hecho carne" en el nacimiento de Cristo.
"EL VERBO ERA DIOS"
Ahora estamos preparados para considerar en qué sentido "el Verbo era Dios". En esencia, nuestros planes y pensamientos somos nosotros mismos. ‘Me voy a Londres’ es una ‘palabra’ o comunicación que expresa mi propósito, porque es mi propósito. El plan de Dios en Cristo se puede entender de igual manera. "Porque cual es su pensamiento [del hombre] en su corazón, tal es él" (Pr. 23:7), y como piensa Dios es Dios mismo. Así la palabra o pensamiento de Dios esDios: "el Verbo [la palabra] era Dios". Debido a esto, hay una asociación muy íntima entre Dios y su palabra; paralelismos como Salmos 29:8 son comunes: "Voz de Jehová que hace temblar al desierto; hace temblar Jehová el desierto" (compárese Sal. 56:4; 130:5). Declaraciones como "pero no me habéis oído, dice Jehová " (Jer. 25:7) son comunes en los profetas. En verdad, Dios quiere decir: ‘Uds. no han escuchado mi palabra hablada por los profetas’. En realidad, algunas veces ‘Jehová’ ha de leerse como significando ‘la palabra de Jehova’ (ejemplo, 1 S. 3:8). Del mismo modo, "la Escritura" se ha de entender como significando ‘Dios’ (Ro. 9:17, compárese Ex. 9:16; Gá. 3:8). David tomó la palabra de Dios como su lámpara y luz (Sal. 119:105), no obstante también expresó: "Tú eres mi lámpara, oh Jehová; mi Dios alumbrará mis tinieblas" (2 S. 22:29), mostrando el paralelo entre Dios y su palabra. Por lo tanto, es comprensible que se personifique la palabra de Dios como si fuese él mismo, es decir, se habla de ella como si fuese una persona, aunque no lo es (véase la Digresión 5, ‘El Principio de Personificación).
Dios es la verdad misma (Jn. 3:33; 8:26; 1 Jn. 5:10), y por lo tanto la verdad de Dios también es la verdad (Jn. 17:17). De manera similar, Jesús se identifica a sí mismo con sus palabras tan íntimamente que él personifica su palabra: "El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero" (Jn.12:48). Jesús habla de su palabra como si fuese una persona literal, es decir, él mismo. Sus palabras fueron personificadas porque estaban tan íntimamente asociadas con Jesús.
La palabra de Dios también se personifica como una persona, es decir, Dios mismo, en Juan 1:1-3. De modo que, referente a la palabra, se nos dice: "Todas las cosas por él fueron hechas" (Jn. 1:3). Sin embargo, "creó Dios" todas las cosas por su palabra de mandato (Gn. 1:1). Debido a esto, se habla de la palabra de Dios como si fuese Dios mismo. La enseñanza devocional que se puede sacar de esto es que por medio de la palabra de Dios que está en nuestro corazón, Dios puede llegar muy cerca de nosotros. Dios habló de cómo Israel "profanó" el mandato de guardar el Sábado, y luego, de cómo lo profanaron a Él (Ez. 22:26). Él es Su palabra, y despreciar sus pensamientos es despreciarlo a Él. Nuestra actitud hacia Su palabra es nuestra actitud hacia Él. Así Saúl pecó "contra Jehová, contra la palabra de Jehová, la cual no guardó" (1 Cr. 10:13).
Es evidente por Génesis 1 que Dios fue el creador, por medio de su palabra, y no Cristo en persona. Fue la palabra o Verbo, que se describe como que hizo todas las cosas, y no Cristo en persona (Jn. 1:1-3). "Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos [es decir, las estrellas] por el aliento de su boca... él dijo y fue hecho" (Sal. 33:6,9). Incluso en el presente es por su palabra que se desarrolla la creación natural: "Él envía su palabra a la tierra; velozmente corre su palabra. Da la nieve como lana... enviará su palabra... y fluirán las aguas" (Sal. 147:15-18).
Como la palabra de Dios es su poder creativo, él la usó en el engendramiento de Jesús en el vientre de María. La palabra, el plan de Dios puesto en acción por su Espíritu Santo (Lc. 1:35), llevó a cabo la concepción de Cristo. María reconoció esto en su respuesta a las nuevas acerca de su inminente concepción de Cristo: "Hágase conmigo conforme a tu palabra" (Lc. 1:38).
Hemos visto que el Espíritu o Palabra de Dios refleja su propósito, el cual ha sido declarado en todo el Antiguo Testamento. Hasta qué punto es cierto, se muestra en Hechos 13:27, donde se habla de Jesús en paralelo a las palabras de los profetas del Antiguo Testamento: "[Los judíos] no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas". Cuando nació Cristo, toda la palabra o Espíritu de Dios se expresó en la persona de Jesucristo. Bajo inspiración, el apóstol Juan se regocijó por el modo en que el plan de vida eterna de Dios se había expresado en Cristo, a quien los discípulos habían podido palpar y ver físicamente. Ahora reconoció que ellos habían estado manejando la palabra de Dios, su completo plan de salvación en Cristo (1 Jn. 1:1-3). Aunque nosotros no podemos ver físicamente a Cristo, también podemos regocijarnos de que por medio de un verdadero entendimiento de él, podemos conocer tan íntimamente el propósito de Dios para con nosotros y de ese modo podemos asegurarnos la vida eterna (1 P. 1:8,9). Debemos hacernos las preguntas: "¿Conozco realmente a Cristo?" Tan sólo aceptar que una vez existió un hombre bueno llamado Jesús no es suficiente. Por medio de un constante y piadoso estudio de la Biblia, es posible entenderlo prontamente como nuestro Salvador personal y nos relacionaremos con él por medio del bautismo. Él juzgará a los hombres en el día postrero, pero también la palabra será juez de ellos(Jn. 12:48). El fue la expresión perfecta de la esencia de la palabra de Dios. En ese sentido, él fue aquella palabra. él fue de manera completa la Palabra/mensaje que él predicó.

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