¿Por qué elegí esta ilustración?

Ilustracion: Georges de La Tour Magdalena Penitente 1625-1650 Metropolitan Museum Nueva York

¿Por qué elegi esta ilustración?

Una habitación a oscuras, una única fuente de luz, una gran figura que llena todo el cuadro. Una mujer sentada. Aún es joven, ni su rostro que apenas vemos, ni su cuello y escote, ni sus manos delatan todavía la huella destructiva del tiempo. Solo tres colores, los más antiguos, los que han acompañado a los humanos desde la remota prehistoria: el blanco, la luz, el rojo, la vida, el negro, la muerte.
Georges de La Tour (1593 – 1652), pintor lorenés, hijo de un albañil, casado con una mujer de la nobleza, con ínfulas de noble y odioso a sus vecinos, famosísimo en vida. Habitante del terrible siglo XVII, en una tierra disputada entre el Imperio y el rey de Francia. Georges de La Tour no existía, de su producción de casi quinientos cuadros, quedaron veintitrés originales. Georges de La Tour volverá existir a partir de 1932, cuando la Europa del siglo XX, que ya olvidaba lo que era la oscuridad pronto conocerá las tinieblas.
Los cuadros de Georges de La Tour no tienen título, es decir su título original se ha perdido y el que tienen es posterior al redescubrimiento del pintor. Volvamos al cuadro. ¿Esta mujer es María Magdalena? María Magdalena, santa muy popular en la Edad Media, fue un motivo muy repetido desde el Renacimiento, pues en un cuadro de temática religiosa es posible pintar a una hermosa mujer, poder exhibir ricos ropajes, desnudez femenina sin que hubiera censura. Magdalena a partir del Renacimiento es casi siempre rubia, de larga y rizada cabellera. Incluso o sobre todo, cuando de trata de Magdalena penitente, es posible apreciar la sensualidad del personaje. María Magdalena siempre fue una santa incómoda, ambigua, turbadora. No era virgen, no era esposa, no era madre, pero es una de las valientes mujeres que asiste a la Crucifixión y el primer testigo de la Resurrección. La Iglesia no tuvo más remedio que tolerarla.
Magdalena está sola en una habitación despojada como una celda, mira hacia el espejo aunque no vemos su reflejo ¿se ve ella misma? Quizá se mira por última vez. Quizá nunca más volverá a ver su rostro iluminado intensamente por la única fuente luz, ese candelabro con esa vela lujosa de cera, en ese espejo de marco tallado. Ha dejado el collar de perlas sobre la mesa, las perlas que en el siglo XVII indican liviandad, se asocian con las cortesanas y la prostitución. En el suelo hay otras joyas. Magdalena se está despidiendo, en silencio, en soledad absoluta. Pero Magdalena aún es quien ha sido, la mujer que ha conocido el placer y la libertad. Aún calza lujosamente y su falda roja como los zapatos es de rico tejido. Ese color rojo que lleva siglos tiñendo los vestidos de novia, los vestidos de fiesta, los vestidos de las prostitutas. Es cierto que lleva una sencilla camisa, la camisa es esa época una prenda interior, pero su larga melena, no rubia ni rizada, sino oscura y lisa, está cepillada como la de una dama de la época Heian. Y en otras o posterioresversiones, Magdalena, que ya ha renunciado, que ya no se ilumina con velas sino con candiles de aceite, que ya es penitente, mantendrá esa lisa y perfecta cabellera de dama japonesa.
Un universo casi monócromo, una austeridad total, habitaciones despojadas, personas humildes, nada bellas, unos volúmenes geométricos, incluso en los rostros. El ser humano solo, ante sí mismo, a la luz de una vela, de un candil, de una llama. En nuestro mundo de hoy hace mucho que perdimos la oscuridad. No podemos imaginar lo que es vivir solo a la luz de día, que luminarias como candiles, velas, antorchas, solo eran algo para hacer el tránsito a la noche, a la oscuridad total. Dije más arriba que cuando se redescubrió a Georges de La Tour en 1932 Europa estaba a punto de recordar las tinieblas. No las tinieblas metafóricas de vivir una era de guerra como la que vivió el pintor, sino las reales. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial la mayoría de las ciudades europeas bajo la amenaza de la destrucción de los bombardeos aéreos, volvieron a ser lo que habían sido durante siglos: lugares de oscuridad, incertidumbre y miedo.
Magdalena, seria, sola en esa habitación desnuda, con los restos de su pasado, con el espejo que el que no se volverá a mirar, rozando con sus dedos el cráneo amarillento de frente huidiza que tiene en el regazo pero al que no mira todavía. Magdalena es la imagen de la melancolía, muy parecida a la deDomenico Fetti, contemporánea suya. La melancolía de quien sabe que no volverá a haber amores, ni fiestas, ni alegría, ni belleza, porque todo es pasajero. Cuando Magdalena apague esa vela y se haga la oscuridad total en la habitación para el sueño de la noche, ese sueño será el hermano de la muerte que están acariciando sus dedos.

jueves, 10 de agosto de 2017

LA CULTURA DEL ENVEJECIMIENTO La Cultura del Envejecimiento Por: César Prince

LA CULTURA DEL ENVEJECIMIENTO
La Cultura del Envejecimiento

Por: César Prince

"El Síndrome de Dorian Gray se aplica a un conjunto de síntomas de origen sociocultural que se caracteriza por la preocupación excesiva de muchos individuos con su apariencia persona distorsionada (dismorfofobia). La última se refiere al miedo extremo de sufrir deformidad fisica alguna. Acompañado por dificultades en la conformidad con el proceso del envejecimiento natural, y de aceptar asimismo, las demandas del desarrollo que resultan en la madurez emocional. FEFL en El Síndrome de Dorian Gray y el Trastorno Dismórfico Corporal (TDC).Las transformaciones físicas y vitales que se producen a lo largo de los años pueden asumirse con naturalidad y sin angustia.
Sin embargo, se observar cómo a lo largo de la vida los cambios en nuestra forma de ser se producen sin apenas darnos cuenta. Modificamos el carácter  como reacción a determinados acontecimientos y no como resultado de una planificación  voluntaria. Se vive, pero se revisa poco la vida, tal vez llevados por la creencia errónea de que la personalidad no cambia. "Uno o una es así, y así es", suele decirse. Sin embargo, se puede cambiar para mejorar uno mismo y para mejorar las relaciones con los otros. En definitiva, se pueden revisar los patrones de conducta y conformar el carácter más cercano al gusto propio.
Además, se quiera o no, en el propio crecimiento  personal  aparecen necesidades que antes no existían, y esto impulsa a la persona a efectuar modificaciones en su manera de vivir. Esta necesidad se conoce como crisis , una  idea  a la que se le asigna de manera habitual un significado negativo porque define una fase en la que la persona experimenta un nivel de angustia  mayor  de lo normal.
Para superarlo, y asumirlo, hay que entender que el cambio corporal, emocional y actitudinal es natural, y también lo son la incertidumbre y el miedo que trae consigo, porque implican el paso de un estado conocido a otro desconocido, de unos hábitos a otros.
Es por ello que se hace necesario comenzar a entender  que somos seres que evolucionamos y trascendemos desde lo físico y espiritual, desde el pensamiento hasta las acciones que a diario tomamos. No aceptar nuestro ocaso es negar nuestra vida, es preciso desarrollar la cultura del envejecimiento.

Una buena noticia para las personas que temen envejecer en los últimos años  se ha generado  una serie de investigaciones desde la neurociencia, cuyos aportes dan un gran sentido a la cultura de envejecer, y nos acerca a la estructura del  desarrollo cerebral  el cual constituye un proceso extraordinariamente complejo, guiado en gran medida por la expresión ordenada en el tiempo de una enorme cantidad de genes, lo que se traduce en la posibilidad  de seguir experimentando a pesar de los años o edad  avanzada de las personas  un alto nivel de aprendizaje y disposición para seguir experimentando actividades que eran consideradas propias de los jóvenes.

Estamos hablando de Plasticidad Neuronal o Cerebral, y podemos entenderla como la capacidad de:
·  Las áreas cerebrales  de grupos neuronales de responder funcional y neurológicamente en el sentido de suplir las deficiencias funcionales correspondientes a una lesión  
·         La capacidad de las neuronas de asumir el papel de otra que esté
            lesionada
  • ·         Reorganización sináptica y la posibilidad de crecimiento de nuevas sinapsis a partir de una neurona o varias neuronas dañadas.

El término plasticidad cerebral expresa la capacidad adaptativa del sistema nervioso para minimizar los efectos de las lesiones a través de modificar su propia organización estructural y funcional.
En este sentido, La Organización Mundial de la Salud (1982) define el término neuroplasticidad como la capacidad de las células del sistema nervioso para regenerarse anatómica y funcionalmente, después de estar sujetas a influencias patológicas ambientales o del desarrollo, incluyendo traumatismos y enfermedades.
La plasticidad cerebral es la adaptación funcional del sistema nervioso central para minimizar los efectos de las alteraciones estructurales o fisiológicas, sin importar la causa originaria. Ello es posible gracias a la capacidad que tiene el sistema nervioso para experimentar cambios estructurales - funcionales detonados por influencias endógenas o exógenas, las cuales pueden ocurrir en cualquier momento de la vida.

La plasticidad cerebral es la adaptación funcional del sistema nervioso central para minimizar los efectos de las alteraciones estructurales o fisiológicas, sin importar la causa originaria. Ello es posible gracias a la capacidad que tiene el sistema nervioso para experimentar cambios estructurales - funcionales detonados por influencias endógenas o exógenas, las cuales pueden ocurrir en cualquier momento de la vida.
Algunos estudios recientes en el campo de la neurociencia señalan que  los patrones de plasticidad son diferentes dependiendo de la edad y, realmente, todavía queda mucho por descubrir acerca de la interacción entre el tipo de actividad inductora de la plasticidad y la edad del sujeto. Sin embargo, sabemos que la actividad intelectual y mental induce la plasticidad cerebral cuando se aplica tanto a personas mayores sanas como cuando se aplica a ancianos con alguna enfermedad neurodegenerativa.
La plasticidad cerebral también se refiere a la capacidad del sistema nervioso para cambiar su estructura y su funcionamiento a lo largo de su vida, como reacción a la diversidad del entorno. Aunque este término se utiliza hoy día en psicología y neurociencia, no es fácil de definir. Se utiliza para referirse a la los cambios que se dan a diferentes niveles en el sistema nervioso: Estructuras moleculares, cambios en la expresión genética y comportamiento.”
La neuroplasticidad permite a las neuronas regenerarse tanto anatómica como funcionalmente y formar nuevas conexiones sinápticas. 
La plasticidad neuronal representa la facultad del cerebro para recuperarse y reestructurarse. Este potencial adaptativo del sistema nervioso permite al cerebro reponerse a trastornos o lesiones, y puede reducir los efectos de alteraciones estructurales producidas por patologías como la esclerosis múltiple, Parkinson, deterioro cognitivo, enfermedad de Alzheimer, dislexia, TDAH,  insomnio de adultos, insomnio infantil. …


En conclusión  la cultura del envejecimiento constituye un factor  de gran valor para alcanzar una vida plena y de calidad, pues significa asumir cada etapa de nuestras vidas con alegría y  una actitud positiva que permita vivir cada espacio de nuestra existencia, con dignidad y aceptación de nuestro proceso de envejecimiento, dando vida y fuerza a todos aquellos proyectos que dejamos por hacer, si quieres aprender a tocar un instrumento musical, escribir un libro, cantar, bailar, pintar, estudiar una carrera, hacer un postgrado, concluir aquello que dejamos  abierto, iniciar actividades deportivas,   si estás solo o sola, volver a enamorarse también constituye una opción.   


lunes, 26 de junio de 2017

Los huesos también se comunican con el cerebro

Notiespartano

Los huesos también se comunican con el cerebro

Además de proporcionar apoyo estructural a nuestro cuerpo, nuestros huesos también hablan. Producen hormonas que hablan con otros órganos y tejidos, incluyendo el cerebro, los riñones y el páncreas, según ha demostrado un experimento con ratones.

Al menos tres hormonas óseas actúan como mensajeras, según estudios recientes, y podría haber más. Los científicos apenas han empezado a descifrar lo que significa este tipo de mensajería para la salud, pero la catalogación e investigación de estas hormonas nos ayudará a comprender mejor cómo el cuerpo regula el azúcar, la energía y la grasa, entre otras cosas.
De la lista de hormonas mensajeras de los huesos, osteocalcina, esclerostina y lipocalina 2, esta última llama especialmente la atención. Esta hormona secretada por las células óseas puede suprimir el apetito, según determinó un estudio del Centro Médico de la Universidad de Columbia (EE. UU.) y publicado en la revista Nature.
Los científicos pensaban que las células de grasa eran las responsables de la producción de lipocalina 2, o LCN2. pero en los ratones vieron que los huesos producían hasta 10 veces más de esta hormona que las células de grasa, sobre todo, después de una comida. “Es un nuevo papel para el hueso como un órgano endocrino”, afirma Stavroula Kousteni, líder de dicho estudio.
Los huesos se reinventan constantemente a través de la remodelación intensiva de energía. Las células conocidas como osteoblastos (células del hueso encargadas de sintetizar la matriz ósea) producen hueso nuevo; otras células, los osteoclastos, destruyen hueso viejo. Con este cambio, “el esqueleto debe tener un mecanismo de ajuste muy delicado que permita que todo el cuerpo esté en sincronía con lo que está sucediendo a nivel del esqueleto”, comenta Clifford Rosen, del Center for Molecular Medicine en Scarborough (Reino Unido). Y es que los osteoblastos y los osteoclastos envían hormonas para cumplir sus órdenes
Los datos más recientes sobre roedores indican que la osteocalcina puede desempeñar un papel clave en el metabolismo energético. Después de una inyección de la hormona, los ratones más mayores podían correr igual de lejos que los jóvenes. Los ratones viejos que no recibieron un aumento de osteocalcina corrieron alrededor de la mitad de distancia, según otro trabajo de los mismos investigadores publicado en Cell Metabolism. A medida que la hormona aumenta la resistencia, ayuda a los músculos a absorber más nutrientes. A cambio, los músculos se comunican con los huesos, diciéndoles que produzcan más osteocalcina.
Aún queda mucho por investigar, pero está claro que, en los últimos años, los estudios han demostrado que el hueso es un órgano endocrino y produce hormonas que afectan al desarrollo del cerebro, el equilibrio de la glucosa, la función renal y la fertilidad masculina.¿Con qué nuevos enfoques nos sorprenderá nuestro esqueleto?
“La era del hueso como espectador silencioso ha terminado”, sentencia Rosen.
Fuente Tomada de Muy interesante

lunes, 19 de junio de 2017

ARTRITIS REUMATOIDE

ARTRITIS REUMATOIDE

Imagen tomada de: http://www.vix.com









La artritis reumatoide, según la OMS, es una enfermedad sistémica (ataca a más 
de un órgano o tejido) autoinmune (respuesta exagerada del sistema inmunológico), 
caracterizada por una inflamación de las articulaciones que ocasiona su 
destrucción progresiva, con distintos grados de deformidad e incapacidad funcional.
Según la medicina alopática es de larga duración o crónica (más de 6 meses) 
y su curación no puede preverse.

  La Solución Biológica 
que da el organismo es cambiar de forma para absorber 
el impacto y volverse más flexible: “Me deformo para someterme a una 
fuerza externa”.El SÍNTOMA afecta al sistema osteoarticular en las articulaciones 
del hueso por lo que el tejido afectado corresponde a la capa germinativa del 
Mesodermo Nuevo. Los órganos y tejidos de esta capa reflejan conflictos de 
desvalorización, con creencias de ¨no ser apto”, o de “tener que hacer algo 
que no quiero”. La connotación de esta enfermedad es también de vivir el 
conflicto con ira y rabia (el sufijo¨ itis¨ indica “inflamación” y la inflamación 
indica ira o rabia).
 El Sentido Biológico de esta enfermedad corresponde  al tejido óseo afectado 
proveniente  del Mesodermo Nuevo, y se encuentra al final de la fase PCL-B
en la fase de cicatrización, cuando el tejido es más fuerte que antes.
En la fase de CONFLICTO ACTIVO los ligamentos, cartílagos y tendones 
pierden proteínas, reducen su masa, deformándose y no se suelen presentar síntomas.
Es en la fase de REPARACIÓN PCL-A cuando aparecen los síntomas de 
fatiga, inflamación y dolor articular por la distensión de los tejidos. En esta 
fase aparece la artritis, de modo que con el dolor podemos desvalorizarnos 
de nuevo surgiendo una reciciva, un bucle que produce la cronicidad 
del conflicto
Los factores que impiden el paso a PCL-B en la enfermedad autoinmune o 
crónica son los engramas, con las pistas que se relacionan con .el, las recaídas 
del conflicto cuando se vuelve a vivir la misma experiencia y la presencia 
del “síndrome” tal como lo menciona el Doc. Hamer: Un conflicto en fase 
PCL superpuesto a otro conflicto en fase activa de existencia, refugiado, 
sobrevivir, puede impedir la curación y causar complicaciones.
Imagen tomada de: https://www.spoots.com
COMO PUEDE REACTIVARSE EL SÍNTOMA.
Cuando se ha vivido un impacto emocional
 nuestro Sistema Nervioso grava toda la 
información visual, auditiva y cenestésica del 
entorno, de tal manera que todos los componentes 
sensoriales que rodean la situación desencadenante 
están involucradas sustancialmente en el conflicto. 
Así, cada elemento del engrama es una pista o ancla que puede activar el 
conflicto en cualquier momento.
       El callo óseo y cicatrización de la articulación que se deformó en la fase 
activa del conflicto provoca un deterioro funcional debido a las repeticiones 
cíclicas de ese conflicto.

PARA LLEGAR A LA FASE CICATRICIAL CON NORMALIZACIÓN 
DE LA FUNCIÓN debe haber un APRENDIZAJE O TOMA DE 
CONCIENCIA EN LA QUE YA NO SE DA EL CONFLICTO

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Heridas emocionales y su accion sobre la Fibromialgia...Es mi caso

Heridas emocionales

Imagen tomada de: https://lamenteesmaravillosa.com/









Los conflictos que vivimos en la infancia predicen cómo será nuestra calidad de 
vida cuando seamos adultos. Estos problemas influyen en nuestras actuaciones y 
en cómo se afrontan las adversidades.
Podemos hablar de cinco heridas emocionales o experiencias dolorosas de 
la infancia que han contribuido a formar una parte de nuestra personalidad.
Estas heridas son:
1- El miedo al abandono
La soledad es el peor enemigo de quien vivió el abandono en su infancia. La persona 
abandonada vive constantemente esa carencia y está en vigilancia permanente, lo 
que provoca una reacción de abandono en casi todo lo que comienza o emprende. 
El miedo a ser abandonad@ provoca un salvoconducto falso en su vida, algo así como:
“te dejo antes de que tú me dejes a mí”, “nadie me apoya, no puedo soportarlo”, 
“si te vas, no vuelvas”.
Imagen tomada de: https://psicologiapositivauruguay.com
La forma de sanar este sentimiento es 
trabajar el miedo a la soledad, al temor 
a ser rechazad@ y las barreras al contacto 
físico.
La herida causada por el abandono no es 
fácil de curar. Persiste tenazmente en el ser 
humano y la única forma de aplacarlo es 
cuando sientes que el temor a la soledad 
va desapareciendo y comienza un diálogo interior positivo y esperanzador. Es 
un darse cuenta constante de todos los apoyos que se reciben del exterior y un 
agradecimiento interno.
2- El miedo al rechazo
Es una herida muy profunda, pues implica el rechazo a nosotros mismos, a lo que 
somos, a nuestro interior. Es decir, a nuestras vivencias, pensamientos y sentimientos. 
El rechazo de los progenitores, de la familia o de los iguales son los factores que 
provocan su aparición. Esta herida genera pensamientos de rechazo, de no ser 
deseado y de descalificación hacia uno mismo.
El miedo a ser rechazado, provoca en la persona que lo padece un sentimiento 
de falta de afecto, de comprensión y para no conectar con ello, se aísla en su 
vacío interior. Son personas huidizas y para sanar este sentimiento se deben 
trabajar los temores, miedos internos y las situaciones que nos generan pánico.
Si te sientes identificado con este sentimiento, es necesario que te ocupes de tu 
lugar, de arriesgar y de tomar decisiones por ti mismo. Cada vez te importará 
menos que los demás se olviden de ti en algún momento o que la gente se aleje.
3- La humillación
La humillación se genera cuando recibimos mensajes en la infancia como qué 
torpes eres, eres malo o pesado, comentan nuestros problemas a los demás 
invadiendo nuestra intimidad, consiguiendo destruir nuestra autoestima infantil. 
Esta herida nace cuando sentimos la desaprobación del otro y la crítica.
El tipo de personalidad que se genera, normalmente, es una personalidad 
dependiente. Además, estas personas pueden haber aprendido a ser tiranos y 
egoístas como mecanismo de defensa, e incluso a humillar a los demás como 
escudo protector.
Sufrir este tipo de experiencias requiere trabajar la independencia, la 
comprensión de nuestras necesidades y temores, así como nuestras prioridades.
4- La traición o el miedo a confiar

El resultado de haber soportado estas situaciones en la infancia crea personas 
controladoras, que quieren tenerlo todo atado y reatado. Es probable que sientan 
la necesidad de ejercer cierto control sobre los demás. Son personas con carácter 
fuerte.Esta herida surge cuando el niño se ha sentido traicionado, frecuentemente, 
por alguno de sus padres, no cumpliendo sus promesas. Este comportamiento 
ha generado desconfianza en el niño que se puede transformar en envidia o en 
otros sentimientos negativos, por no sentirse merecedor de lo prometido y de lo 
que otros tienen.
Es conveniente trabajar la paciencia, la tolerancia y el saber vivir, así como 
aprender a estar solo y a delegar responsabilidades.
5- La injusticia
Con unos progenitores o cuidadores fríos y autoritarios donde al niño se le exige 
mucho generará sentimientos de ineficacia y de inutilidad.
La rigidez es una consecuencia directa en la conducta de quien lo padece. Estas 
personas tratan de ser importantes y obtener un gran poder. Probablemente sean f
anáticos del orden y del perfeccionismo y sean incapaces de tomar decisiones 
con seguridad.
Es necesario trabajar la desconfianza, la rigidez mental para generar la mayor 
flexibilidad posible y poder confiar en los demás.

¿Te identificas con alguna de ellas? Pues es el momento de empezar a trabajar.

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LUCHAS O FLUYES


LUCHAS O FLUYES


Imagen tomada de: https://institutomahatma.com























En estos tiempos y
principalmente en mi País,
vengo escuchando, viendo y leyendo a muchísimas personas de diferentes profesiones,
clases sociales, e inclusive, personas con un alto conocimiento de la importancia de
la creación de nuestra realidad, determinadas por el lenguaje que empleamos 
mencionar y repetir la palabra “LUCHA”. Ello hizo que surgiera en mí la necesidad
de escribir un artículo sobre el tema.

Imagen tomada de: http://www.equiposytalento.com

La palabra “LUCHA”. Etimológicamente viene del latín lucta y este del verbo 
luctari (combate cuerpo a cuerpo)
Según el diccionario de la real academia española Lucha significa:
  1. f. Pelea en que dos personas se abrazan con el intento de derribar una a otra.
  2. f. Lid, combate, contienda, disputa. U. t. en sent. fig.
  3. f. Oposición, rivalidad u hostilidad entre contrarios que tratan de imponerse el 
  4. uno al otro.
  5. f. Esfuerzo que se hace para resistir a una fuerza hostil o a una tentación, para subsistir o para alcanzar algún objetivo.

Lucha interior

  1. f. lucha que dentro de un individuo se da entre opciones contrapuestas


Imagen tomada de: https://institutomahatma.com

Los creadores de la PNL sostienen que
existe una conexión entre los procesos
neurológicos («neuro»), el lenguaje
(«lingüística»), y los patrones de
comportamiento aprendidos a través de
la experiencia («programación»),
afirmando que éstos se pueden cambiar
para lograr objetivos específicos en la vida.
1 2. Es decir, es una técnica que te
enseña el cómo puede cambiar tus estados
de ánimo, cambiando tus pensamientos,
por ende, cambiando tu lenguaje mejoran
las relaciones tanto contigo como con los
demás.
La Psiconeuroinmunología (PNI). En una
ciencia relativamente novedosa. Este campo del conocimiento explora las
interconexiones puestas en evidencia, a través de diversos estudios entre los
sistemas nervioso, inmunológico y endocrino. Demostrando que lo que pasa
en el cerebro, pasa en el cuerpo, dado que somos una totalidad organísmica.
Ahora bien, el estado natural o sano del cuerpo es la fluidez, los seres humanos
tenemos un ciclo llamado homeostasis, o ciclo de la experiencia
La homeostasis, es un mecanismo fisiológico de autorregulación del organismo.
Es un concepto que procede de la medicina. Es el proceso mediante el cual
el organismo hace intercambios con el ambiente para mantener su equilibrio
tanto físico como psíquico y social.
La homeostasis es un mecanismo natural que existe tanto en el ser humano
como en los demás animales, y su alteración produce enfermedad y desajustes
en la persona.

Tomando en cuenta lo anterior y vinculado con el título de este artículo, y lo que
quiero expresar, cada vez que digo “voy a luchar”,  automáticamente se dispara
en mi cerebro la percepción que tengo del concepto de lucha, generando una serie
de químicos en el cuerpo que determinan un comportamiento o conducta  que como
vimos antes, está asociado a pelea,   y a mi manera de ver pueden ocurrir dos cosas:
  1. Que se acumule de tal forma que termine en violencia, que lo podemos ver con la 
  2. actitud agresiva ante situaciones que vemos al manejar por ejemplo.
  3. Puede ocurrir que se someta al cuerpo a tanto distrés; que el sistema inmune se 
  4. debilite, quedando el cuerpo expuesto a los virus, bacterias que terminen 
  5. provocando síntomas o signos de enfermedad. El cuerpo requiere que se libere la 
  6. energía de alguna forma y si el cuerpo no encuentra una forma sana de expresar 
  7. la emoción, se produce la desarmonía del cuerpo.
En ese sentido, las palabras que utilizamos con frecuencia, afectan considerablemente
los estados emocionales de quien las menciona,  determinando sus acciones,
obteniendo resultados que pueden o no ser los deseados por la persona.
Por ello, es tan importante hacernos consciente de nuestro pensamiento, de las
palabras que empleamos cuando nos comunicamos, eso determinará si, mi intra
comunicación es asertiva o no y en esa medida, esa será mi comunicación con
los demás. Entonces que, ¿eliges, luchar o fluir?
Para finalizar, les dejo un pensamiento de alguien a quien admiro y cuya
expresión se convirtió en mi filosofía de vida

CUIDA TUS PENSAMIENTOS, SE CONVIERTEN EN TUS PALABRAS.
CUIDA TUS PALABRAS, SE CONVIERTEN EN TUS ACCIONES.
CUIDA TUS ACCIONES, SE CONVIERTEN EN TUS COSTUMBRES.
CUIDA TUS COSTUMBRES, SE CONVIERTEN EN TU DESTINO
MAHATMA GANDHI
Escrito por:


[1] Manual Práctico de Psicoterapia  Gestalt de Ángeles Martín.
2 Tomado del muro de la página web Dra. Marianela Castes