domingo, 20 de noviembre de 2016

¿Qué te está pasando interna y externamente? Estar más consciente de lo que piensas y sientes te da más dominio sobre ti mismo, tus reacciones y el manejo de tus opciones, recursos y acciones.

Un alto a la ansiedad

imagen: WWW.SHUTTERSTOCK.COM | JUEVES 10 DE NOVIEMBRE DE 2016

¿Qué te está pasando interna y externamente? Estar más consciente de lo que piensas y sientes te da más dominio sobre ti mismo, tus reacciones y el manejo de tus opciones, recursos y acciones.

Uno de los principales motivos de consulta que he atendido en los últimos tiempos es la ansiedad y el miedo, aunque con frecuencia hay personas que no están conscientes de lo que están sintiendo en realidad, sino de un malestar que no saben identificar.

¿Qué es ansiedad? Vacío en el estómago, necesidad de saber qué va a pasar, querer que llegue ya ese futuro al que tememos. Es una sensación que está, principalmente, en función del futuro.

Piensa en tu futuro cercano, estas Navidades, por ejemplo, o el año que viene. ¿Qué sientes? ¿Qué temes, qué te da angustia? ¿Qué es lo peor que puede pasar? Imagina lo peor, siente la emoción, percíbela en el cuerpo. No evadas la emoción ni trates de reprimirla. Acéptala como un mensaje de que necesitas algo.
Ahora que has percibido más la emoción. Respira. Busca la emoción contraria: siente amor por ti mismo. Recuerda a alguien que quieras mucho, siente ese amor y llévalo a ti mismo, siéntelo por ti mismo.

No está pasando
El miedo también está en función del futuro: miedo de no tener alimentos, de no encontrar una medicina, de que la situación empeore, del deterioro de la salud, de los asaltos, la muerte... miedo a que pase algo malo.

En el aquí y el ahora, muchas de las cosas que temes no están pasando. Pero en el aquí y el hoy sí  puedes prepararte para el futuro, de alguna manera.

Lo primero es atacar la causa de lo que te da miedo o ansiedad. ¿Qué puedes hacer para resolver, abordar, o disminuir la causa o situación que te estresa? Seguramente hay acciones que puedes tomar para ayudarte.

Piensa y escribe tres acciones distintas a las que hayas emprendido para ayudarte en la situación en la que estás. Ponle fechas de ejecución.

La realidad externa no la puedes tapar con un dedo. Pero sí puedes ponerte el dedo, la mano entera, en el corazón, y soltar la ansiedad que te produce, respirando, llenándote de fuerza, para buscar opciones, concientizar tus recursos internos y externos, llenarte de fuerza y tomar acciones que te ayuden.

¿Cómo te puedes preparar hoy? Una de las estrategias es empezar a fortalecerte mental, emocionalmente, espiritualmente.

Toma consciencia de los pensamientos que tienes a diario. Esos pensamientos pueden estar alimentando la ansiedad: "Esto está cada vez peor. Por culpa de xxxx estamos así. Esto no tiene salida. No confío en nadie. No puedo hacer nada, me tengo que someter a la situación. Cada día estoy peor. Lo que viene es peor. No hay".

Pensamientos que sí te pueden ayudar y que pueden ser afirmaciones que te permitan salir de la negatividad:

"Esto pasará, y saldré repotenciado".

"Soy hijo, hija de Dios, Dios es mi fuente de abundancia".

"Yo tengo recursos: inteligencia, valores, preparación, buena voluntad, sabiduría, creatividad, amor, autoestima, dignidad, humildad para pedir ayuda".

"Tengo muchas cosas buenas en mí, y las uso para mí y para mis seres queridos".

"Confío".

"Veo mi parte. Yo sí puedo mejorar y sí contribuyo al entorno".

"Sí podemos. Aprenderemos lo que nos toca y avanzaremos".

Recuerda: tu mente es como un radio. Si te sintonizas con las peores emisoras eso es lo que escucharás, eso es lo que cantarás y esa cancioncita se te quedará repitiendo en tu cabeza aunque estés distraído en otras cosas. Eso que se repite en tu mente atraerá más experiencias similares.

Arma un plan
Haz catarsis haciendo ejercicios, bailando, riéndote, orando, meditando.

Unete a tus familiares más cercanos y amigos. Busca que se ayuden entre sí. Cuando se reúnan, aborden el tema de la situación que les preocupa, pero que no sea ése el único tema. No se queden sólo en la queja. Propón algo. Pide ayuda concreta. Ofrece ayuda directamente. Comprométanse a acciones específicas. Haz seguimiento de lo acordado.

Cada vez que veas escasez, penurias, robos, corrupción, desidia, suciedad, afirma: "esto es real y también es real que  tengo recursos, que soy honesto, que actúo en lo que está a mi alcance para tener un entorno limpio. Estoy protegido con la energía divina y uso mi inteligencia para armarme una estrategia que me dé más seguridad externa".

Cada vez que tengas miedo a la escasez, a la pobreza, a fracasar, a no poder ayudar a tu familia, a no poder alcanzar algo, di: "Dios es mi fuente de toda la abundancia. Para mí sí hay y contribuyo con los demás. Sí recibo la ayuda divina. Uso los recursos que Dios me da para avanzar".

La abundancia empieza en la mente. La prosperidad es un estado mental. El clima mental, tus pensamientos, creencias profundas y actitudes, te acercan o te alejan del progreso individual y grupal.

Las actitudes de resentimiento o de víctima te mantienen en las dificultades. Tu positivismo, altruismo, generosidad, confianza en ti, hace que te regalen cosas, que te rinda lo que tengas, que llegues en el momento justo al lugar adecuado para recibir bendiciones de todo tipo.

Entra en esa magia. Enfócate en lo positivo que tienes.

Contribuye con el país, afirma: "mi país es próspero, sí hay progreso, abundancia y honestidad. Mi país es una nación de seres conscientes, respetuosos, amables, educados, generosos y prósperos".

Agradece cada mañana, que despertaste, que tienes vida. Agradece todo el día que se abre ante ti. Haz un inventario mental (y escrito) de todo lo que tienes, material e inmaterial.

Recuerda una situación difícil que viviste y cómo la superaste. ¿Puedes ver desde la distancia del tiempo cómo te ayudaron, cómo usaste tus recursos, cómo estuvo la mano de Dios, el susurro de los ángeles a través de muchos medios? Esa ayuda sigue estando ahí. Confía. Para ti sí hay. Lo material no es lo más importante. Lo inmaterial, el espíritu, materializa lo tangible. Actúa primero en lo inmaterial, desde tus pensamientos y emociones, desde tu parte más elevada, esa que compartimos todos los seres humanos, la esencia divina. Siéntela entre respiración y respiración, entre un pensamiento y otro. Ahí dentro de ti, en el aire, en todo está la Divinidad, y es amor, abundancia, vida, paz.

Gracias por contribuir. Al avanzar tú, avanzamos todos.

Nota:
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