¿Por qué elegí esta ilustración?
Ilustracion: Georges de La Tour Magdalena Penitente 1625-1650 Metropolitan Museum Nueva York
¿Por qué elegi esta ilustración?
Una habitación a oscuras, una única fuente de luz, una gran figura que llena todo el cuadro. Una mujer sentada. Aún es joven, ni su rostro que apenas vemos, ni su cuello y escote, ni sus manos delatan todavía la huella destructiva del tiempo. Solo tres colores, los más antiguos, los que han acompañado a los humanos desde la remota prehistoria: el blanco, la luz, el rojo, la vida, el negro, la muerte.
Georges de La Tour (1593 – 1652), pintor lorenés, hijo de un albañil, casado con una mujer de la nobleza, con ínfulas de noble y odioso a sus vecinos, famosísimo en vida. Habitante del terrible siglo XVII, en una tierra disputada entre el Imperio y el rey de Francia. Georges de La Tour no existía, de su producción de casi quinientos cuadros, quedaron veintitrés originales. Georges de La Tour volverá existir a partir de 1932, cuando la Europa del siglo XX, que ya olvidaba lo que era la oscuridad pronto conocerá las tinieblas.
Los cuadros de Georges de La Tour no tienen título, es decir su título original se ha perdido y el que tienen es posterior al redescubrimiento del pintor. Volvamos al cuadro. ¿Esta mujer es María Magdalena? María Magdalena, santa muy popular en la Edad Media, fue un motivo muy repetido desde el Renacimiento, pues en un cuadro de temática religiosa es posible pintar a una hermosa mujer, poder exhibir ricos ropajes, desnudez femenina sin que hubiera censura. Magdalena a partir del Renacimiento es casi siempre rubia, de larga y rizada cabellera. Incluso o sobre todo, cuando de trata de Magdalena penitente, es posible apreciar la sensualidad del personaje. María Magdalena siempre fue una santa incómoda, ambigua, turbadora. No era virgen, no era esposa, no era madre, pero es una de las valientes mujeres que asiste a la Crucifixión y el primer testigo de la Resurrección. La Iglesia no tuvo más remedio que tolerarla.
Magdalena está sola en una habitación despojada como una celda, mira hacia el espejo aunque no vemos su reflejo ¿se ve ella misma? Quizá se mira por última vez. Quizá nunca más volverá a ver su rostro iluminado intensamente por la única fuente luz, ese candelabro con esa vela lujosa de cera, en ese espejo de marco tallado. Ha dejado el collar de perlas sobre la mesa, las perlas que en el siglo XVII indican liviandad, se asocian con las cortesanas y la prostitución. En el suelo hay otras joyas. Magdalena se está despidiendo, en silencio, en soledad absoluta. Pero Magdalena aún es quien ha sido, la mujer que ha conocido el placer y la libertad. Aún calza lujosamente y su falda roja como los zapatos es de rico tejido. Ese color rojo que lleva siglos tiñendo los vestidos de novia, los vestidos de fiesta, los vestidos de las prostitutas. Es cierto que lleva una sencilla camisa, la camisa es esa época una prenda interior, pero su larga melena, no rubia ni rizada, sino oscura y lisa, está cepillada como la de una dama de la época Heian. Y en otras o posterioresversiones, Magdalena, que ya ha renunciado, que ya no se ilumina con velas sino con candiles de aceite, que ya es penitente, mantendrá esa lisa y perfecta cabellera de dama japonesa.
Un universo casi monócromo, una austeridad total, habitaciones despojadas, personas humildes, nada bellas, unos volúmenes geométricos, incluso en los rostros. El ser humano solo, ante sí mismo, a la luz de una vela, de un candil, de una llama. En nuestro mundo de hoy hace mucho que perdimos la oscuridad. No podemos imaginar lo que es vivir solo a la luz de día, que luminarias como candiles, velas, antorchas, solo eran algo para hacer el tránsito a la noche, a la oscuridad total. Dije más arriba que cuando se redescubrió a Georges de La Tour en 1932 Europa estaba a punto de recordar las tinieblas. No las tinieblas metafóricas de vivir una era de guerra como la que vivió el pintor, sino las reales. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial la mayoría de las ciudades europeas bajo la amenaza de la destrucción de los bombardeos aéreos, volvieron a ser lo que habían sido durante siglos: lugares de oscuridad, incertidumbre y miedo.
Magdalena, seria, sola en esa habitación desnuda, con los restos de su pasado, con el espejo que el que no se volverá a mirar, rozando con sus dedos el cráneo amarillento de frente huidiza que tiene en el regazo pero al que no mira todavía. Magdalena es la imagen de la melancolía, muy parecida a la deDomenico Fetti, contemporánea suya. La melancolía de quien sabe que no volverá a haber amores, ni fiestas, ni alegría, ni belleza, porque todo es pasajero. Cuando Magdalena apague esa vela y se haga la oscuridad total en la habitación para el sueño de la noche, ese sueño será el hermano de la muerte que están acariciando sus dedos.
lunes, 4 de enero de 2016
Un equipo de investigadores descubrió que una proteína que controla la producción de leche durante la lactancia materna, se "descontrola" en el cáncer de mama, lo que favorece la entrada de las células cancerosas en el torrente sanguíneo y su diseminación por el organismo (metástasis).
Descubrieron descontrol de proteína para lactancia en cáncer de mama
Elf5 es una proteína imprescindible para la lactancia materna, una función que ya fue descrita por Ormandy en 2008 | Foto: Referencial
La Elf5 prepara a las células para la producción de leche. Sin embargo, en células cancerígenas, adquiere un papel pro-tumoral, produciendo metástasis
Un equipo de investigadores descubrió que una proteína que controla la producción de leche durante la lactancia materna, se "descontrola" en el cáncer de mama, lo que favorece la entrada de las células cancerosas en el torrente sanguíneo y su diseminación por el organismo (metástasis).
Esta "doble cara" de la proteína Elf5 se publicó en la revista científicaPlos Biology, en un artículo que lidera el español David Gallego-Ortega, ahora en el Instituto Garvan de Investigación Médica de Sidney (Australia), junto al profesor Christopher Ormandy.
Elf5 es una proteína imprescindible para la lactancia materna, una función que ya fue descrita por Ormandy en 2008. En condiciones normales, durante el período de gestación, Elf5 entra en funcionamiento preparando a las células de la mama para la producción de leche durante la lactancia, explicó Gallego-Ortega.
Sin embargo, y esto es lo que se describe en este trabajo, en células de cáncer de mama, esta proteína adquiere un papel pro-tumoral produciendo metástasis, señaló este investigador.
"Hemos encontrado altos niveles de Elf5 en pacientes de cáncer de mama de tipo lunimal A (la forma más común) que presentan una enfermedad avanzada y demostramos cómo Elf5 es capaz de producir la diseminación del cáncer de mama al pulmón en modelos animales", afirmó Gallego-Ortega en una nota del instituto australiano.
Este investigador detalló que el gran problema en cáncer de mama es la aparición de lesiones secundarias, metástasis, que son las que acaban con la vida del paciente.
"La 'cara negativa' de Elf5 es que células que la expresan son capaces de engañar al sistema inmune para que se produzca inflamación en el tumor y como consecuencia a esta inflamación se incrementa la aparición de metástasis", apuntó el científico.
El tipo luminal A es la forma más común de cáncer de mama y es por tanto el que produce más muertes.
Esta "doble cara" de la proteína Elf5 se publicó en la revista científicaPlos Biology, en un artículo que lidera el español David Gallego-Ortega, ahora en el Instituto Garvan de Investigación Médica de Sidney (Australia), junto al profesor Christopher Ormandy.
Elf5 es una proteína imprescindible para la lactancia materna, una función que ya fue descrita por Ormandy en 2008. En condiciones normales, durante el período de gestación, Elf5 entra en funcionamiento preparando a las células de la mama para la producción de leche durante la lactancia, explicó Gallego-Ortega.
Sin embargo, y esto es lo que se describe en este trabajo, en células de cáncer de mama, esta proteína adquiere un papel pro-tumoral produciendo metástasis, señaló este investigador.
"Hemos encontrado altos niveles de Elf5 en pacientes de cáncer de mama de tipo lunimal A (la forma más común) que presentan una enfermedad avanzada y demostramos cómo Elf5 es capaz de producir la diseminación del cáncer de mama al pulmón en modelos animales", afirmó Gallego-Ortega en una nota del instituto australiano.
Este investigador detalló que el gran problema en cáncer de mama es la aparición de lesiones secundarias, metástasis, que son las que acaban con la vida del paciente.
"La 'cara negativa' de Elf5 es que células que la expresan son capaces de engañar al sistema inmune para que se produzca inflamación en el tumor y como consecuencia a esta inflamación se incrementa la aparición de metástasis", apuntó el científico.
El tipo luminal A es la forma más común de cáncer de mama y es por tanto el que produce más muertes.
Este estudio se ha centrado en este subtipo porque los investigadores tienen un trabajo previo publicado en 2012, también en Plos Biology, en el que se relacionaba Elf5 con la resistencia a terapias en este subtipo en particular, así que decidieron profundizar en este tipo concreto y extender la investigación.
"En un estudio anterior demostramos que Elf5 está implicado en el desarrollo de resistencia a terapias y con los datos de este nuevo descubrimiento vemos cómo Elf5 está implicado en dos de los aspectos más agresivos del cáncer de mama: resistencia a fármacos y metástasis".
En este sentido, este científico subraya que en los ratones empleados para este estudio pudieron ver inmediatamente una fuerte inflamación y la aparición de un mayor número de metástasis en pulmón cuando los niveles de Elf5 estaban altamente elevados.
Para este investigador, la constatación de que una proteína tiene doble función "antagónica" es un proceso frecuente en biología: todo depende del contexto, para "simplificar a mí me gusta decir que el cáncer secuestra y maligniza las funciones normales de las proteínas para su propio beneficio".
Gallego-Ortega relató que este trabajo abre una nueva puerta para el tratamiento del cáncer de mama usando fármacos dirigidos contra las células inflamatorias. Una característica clave es que estos fármacos podrían ser usados en combinación con las terapias actuales.
"Elf5 jugaría un papel de biomarcador para identificar qué pacientes se beneficiarían de esta terapia, en función de la presencia o ausencia de Elf5", concluyó.
"En un estudio anterior demostramos que Elf5 está implicado en el desarrollo de resistencia a terapias y con los datos de este nuevo descubrimiento vemos cómo Elf5 está implicado en dos de los aspectos más agresivos del cáncer de mama: resistencia a fármacos y metástasis".
En este sentido, este científico subraya que en los ratones empleados para este estudio pudieron ver inmediatamente una fuerte inflamación y la aparición de un mayor número de metástasis en pulmón cuando los niveles de Elf5 estaban altamente elevados.
Para este investigador, la constatación de que una proteína tiene doble función "antagónica" es un proceso frecuente en biología: todo depende del contexto, para "simplificar a mí me gusta decir que el cáncer secuestra y maligniza las funciones normales de las proteínas para su propio beneficio".
Gallego-Ortega relató que este trabajo abre una nueva puerta para el tratamiento del cáncer de mama usando fármacos dirigidos contra las células inflamatorias. Una característica clave es que estos fármacos podrían ser usados en combinación con las terapias actuales.
"Elf5 jugaría un papel de biomarcador para identificar qué pacientes se beneficiarían de esta terapia, en función de la presencia o ausencia de Elf5", concluyó.
Las curiosas medicinas con las que curaban a los reyes hace seis siglos
Para los dolores de cabeza y problemas cerebrales usaban nueces |Foto: BBC Mundo
Algunos órganos del cuerpo se trataban con los bulbos de las orquídeas
Son dos de los monarcas que más eco han hecho en la Historia: Enrique VIII, el de las seis esposas y la separación del Vaticano, e Isabel I, la Reina Virgen, que tenía "el cuerpo débil y frágil de una mujer, pero el corazón y el estómago de un rey".
Tuvieron mucho en común, además de ser padre e hija y parte de la misma dinastía -Tudor-, pero un gran detalle hacía que su salud fuera un asunto primordial, más allá del mero hecho de que fueran reyes: no tenían herederos claros al trono.
Enrique VIII eventualmente logró tener el hijo que tanto deseaba, al que cuidaban como un muñeco en algodón. Su hija Isabel, producto de su relación con Ana Bolena, nunca se casó.
Sus muertes -o hasta el rumor de que estuvieran enfermos- podían desencadenar guerras de sucesión.
¿Qué tenían a su disposición los médicos para asegurar el bienestar de tan preciados regentes?
EN ESA ÉPOCA...
Una peculiar rama de la medicina antigua era muy popular: la llamada teoría o doctrina de las signaturas o teoría del signo.
Según ésta, si una planta se parece a una parte de la anatomía, la podía curar si algo malo le pasaba.
Esa noción data de la Antigua Grecia, y no siempre es tan desatinada como suena.
Se pensaba, por ejemplo, que el jengibre, por su similitud con el estómago, podía aliviar dolencias digestivas. Y hay expertos modernos que aseguran que en efecto puede hacerlo.
La Capsella bursa-pastoris o bolsa de pastor se usaba para ayudar con la circulación de la sangre, y todavía hoy algunas firmas comerciales de medicina naturista la recomiendan para ciertas hemorragias.
A CABALLO Y CON LANZA
En 1536 Enrique VIII tuvo un serio accidente durante un torneo en el palacio de Greenwich.
En una justa, se cayó de su caballo y éste le cayó encima. Ambos vestían pesadas armaduras. El rey permaneció inconsciente durante dos horas.
Después de eso, a muchos les preocupó que la composición de su cerebro hubiera cambiado y se preguntaron si su carácter también.
Hasta el día de hoy hay historiadores que piensan que la caída le pudo haber dejado una lesión cerebral debido al brusco cambio de personalidad que sufrió: pasó de ser deportista y generoso a cruel, paranoico y tirano.
Ya en 1524 esa misma actividad le había causado otro grave problema.
Por no bajar la visera de su casco, la lanza de su oponente lo golpeó encima del ojo derecho. Después de eso, empezó a padecer constantemente de migrañas.
El remedio: nueces, por su parecido al cerebro dentro del cráneo.
EL TRASERO
No eran sólo nueces lo que consumía el rey.
Por motivos no tan medicinales, ingería una cantidad enorme de comida: se cree que alrededor de 5.500 calorías al día.
Una gran parte de ellas se debían a la carne. Y, teniendo en cuenta que los vegetales eran considerados como comida de pobre, no figuraban mucho en su dieta. Cuando los comía, eran cocinados, como lo eran las frutas también, pues en esa época creían que las frutas crudas daban peste.
Además, montaba mucho a caballo.
No extraña entonces que sufriera de hemorroides.
Hubo al menos tres hombres que conocieron las hemorroides reales íntimamente: aquellos que ocuparon la posición de gentilhombre del excusado.
Eran los encargados de ayudar al rey a usar el orinal real. Se trataba de un cargo privilegiado y llevaba una responsabilidad médica pues debían inspeccionar los excrementos del monarca.
Como la medicina de los Tudor se basaba en la Hipocrática, el color de la orina o la consistencia de las heces indicaba si el rey estaba enfermo.
En el caso de las hemorroides, el remedio era raíz de celidonia menor, por su parecido.
Había también una cura para los problemas de digestión que no se inspiraba en la Antigua Grecia, sino en la América recién descubierta: enemas de humo de tabaco.
El tabaco había llegado a Inglaterra en la época Tudor y se creía que su humo curaba muchas dolencias, entre ellas constipación y el dolor de estómago.
ENTRE SUS SUJETOS...
Otro gran problema en esa época era sífilis, particularmente entre los marineros, y se rumoreaba que Enrique VIII la sufrió, aunque nunca ha sido confirmado.
Se trataba inyectando mercurio en el órgano masculino.
En Francia le decían "la enfermedad italiana"; en Rusia, "la enfermedad polaca"; en los Países Bajos, "la enfermedad española"; en Turquía, "la enfermedad cristiana"; en Tahití, "la enfermedad británica"; en Inglaterra, "la enfermedad francesa".
Para los franceses, "la enfermedad inglesa" era la flagelación.
LA DULZURA DE LA VIRGEN
Isabel I era tremendamente selectiva cuando se trataba de la comida: las bandejas de exquisiteces desfilaban frente a ella sólo para que rechazara la mayoría.
Excepto cuando se trataba de delicias dulces.
Por ello, los dientes se le llenaron de caries, se le volvieron negros y muchos se le cayeron.
En una ocasión, tenía un dolor tan fuerte que fue necesario extraerle una muela. Pero la idea le producía tal susto que hizo que le sacaran una a su obispo primero frente a ella para mostrarle que no dolía.
Él le aseguró que así era, así que ella aceptó. Fue la única muela que permitió que le sacaran en toda su vida.
¿El remedio para la caries dental? Hyoscyamus niger. Uno de sus varios nombres populares -hierba loca- da una indicación de cuán riesgosa era esta cura: la planta es venenosa.
Es también una de las legendarias plantas conocidas como "de las brujas", que se decía tenían propiedades mágicas.
Y de alguna forma es cierto. Sus propiedades psicoactivas incluyen alucinaciones visuales y la sensación de estar volando.
CUTIS ANGELICAL
En 1562, cuando Isabel llevaba apenas cuatro años en el trono, no se había casado ni tenía un heredero, se enfermó.
Estuvo tan mal que se temió su muerte.
Se había contagiado de viruela, una de varias epidemias urbanas que a menudo obligaban a los reyes o sus descendientes a confinarse en palacios lejanos de Londres, ya fuera para prevenir el contagio o para convalecer.
En esta ocasión, el problema no pasó cuando la reina se mejoró.
Las cicatrices que quedaron visibles amenazaron desde ese momento con perjudicar su imagen de Reina Virgen.
Eran similares a las llagas de sífilis o las de varicela.
Además, se cruzaban con la idea de la tez perfecta con que la reina tenía que representar pureza y fortaleza.
Es por eso que se cubría el rostro completamente con maquillaje blanco y que el manejo de su imagen era tan estricto.
Como siguió siendo soltera y sin hijos, el futuro del reino siempre fu algo incierto, así que ella y sus allegados debieron mantener la ficción de que seguía siendo joven, que nunca envejecería.
Pero para las cicatrices que le dejó la viruela, granadas, por su parecido a las lesiones que se las provocaron.
domingo, 3 de enero de 2016
AMORES QUE MATAN. LEON TROTSKY Y FRIDA KHALO.
AMORES QUE MATAN. LEON TROTSKY Y FRIDA KHALO.
Leon Trotsky nació el 7 de noviembre de 1879 alrededor de las diez de la noche y murió el día 21 de agosto de 1940 en Coyoacan, México. No murió, lo mataron.
La historia se puede contar de muchas maneras, depende del tiempo y de la financiación del historiador, que en este caso es muy menguada. El asunto de Leon Trotsky y su muerte tiene una clara relación astrológica con su vida sentimental. -Veamos lo que le ocurrió, desde el observatorio astrológico, al margen de su historia política por todos conocida.
Primer acto astrológico; atacires del C360, un grado por año.
El año de su muerte, el atacir de Venus que arrastraba su doble naturaleza de amor y de Casa III, el escenario de los amantes, llegaba hasta el lugar de Mercurio en la Casa V, el escenario donde se practica sexo y se fabrican hijos, y ya se sabe que Leon Trotsky mantuvo relaciones sentimentales con Frida Khalo.
León Trotsky llegó al puerto de Tampico el 9 de enero de 1937, y allí en el puerto lo estaba esperando para recibirlo Frida Kalho. Un par de años después, en el húmedo verano del 38, entre julio y agosto, Leon Trotsky recibió un par de impactos de los atacires de Plutón y Marte sobre Venus en el el ciclo del 25 años, el reloj del amor. Y fué entonces cuando su amistad se trasformó en pasión y se dejó llevar por la fuerza del amor.
Los atacires de Plutón y Marte por la Casa III y sobre el planeta Venus lo indrodujeron en un guión de un amor que acabaría en muerte. Pues mientras Trotsky estuvo hospedado en la casa Azul de Frida Khalo se mantuvo seguro, pero cuando tuvo que abandonarla por la natural enemistad que se desató entre el marido de Frida y él, le obligo a irse a vivir en otro lugar menos protegido.
El día 20 de agosto de 1940, alrededor de las 17:20 entró a su despacho su asesino y con un piolet de escalador acabó con su vida.
En los atacires del C13, el atacir de Mercurio, el psicopombo que nos acompaña en la hora de la muerte, estaba en el Ascendente, y el atacir del Ascendente sobre Saturno, significador de luto.
En el C45, el reloj de las muertes asistidas, los atacires de Marte y Plutón acechaban a Venus en la Casa III, el escenario del despacho donde fué asesinado, y el IC. en la cúspide de la Casa VIII, el escenario de las muertes.
En el reloj de las muertes personales, el ciclo de 96 años, el atacir de la Luna que arrastra su significado desde la Casa I, representando al mismo Leon, llegaba hasta el doloso Saturno, al tiempo que el atacir del MC llegaba hasta el psicopombo Mercurio.
Y por último, en el reloj de todas las muertes, el ciclo de 156 años, el atacir del Ascendente llegaba al lugar de Urano regente de VIII, al mismo tiempo wue Neptuno llegaba al Lunar de Venus, el planeta del amor. -Porque hubieron dos muertes, la suya propia y la muerte de su amor.
En la sinastria de las cartas de Frida y Leon se observa que el planeta Venus de Trotsky se ubica justo en la cúspide de la Casa VII de Frida. El Ascendente de Trotsky sobre Mercurio de la casa V de Frida y la Luna de Frida asediada por Marte y Plutón de Trotsky. Una combinación explosiva que se escenifícó a través de un amor turbulento que acabó en drama.
jueves, 31 de diciembre de 2015
jueves, 24 de diciembre de 2015
Una famosa Beata y mística vio el Nacimiento de Cristo. Aquí su relato junto a mis mejores deseos porque todos los lectores de este blog pasen una FELIZ NAVIDAD en unión de todos su seres queridos. Gracias mil por el regalo de acudir a este blog ¡FELIZ NOCHEBUENA 2015!
REDACCIÓN CENTRAL, 23 Dic. 15 / 01:03 pm (ACI).- A finales del siglo XVIII e inicios del XIX surgió en Alemania la famosa mística Ana Catalina Emmerick (1774-1824), quien llevó consigo los estigmas de la Pasión de Cristo y en los últimos años de vida se sustentó solamente de la Eucaristía.
Dios le concedió detalladas revelaciones místicas de la vida de Jesús, San Juan Pablo II la beatificó en 2004 y el actor Mel Gibson se inspiró en sus visiones para realizar la película de “La Pasión”. A continuación les compartimos el bello y significativo relato que ella contó sobre lo que vio del Nacimiento de nuestro Señor:
"He visto que la luz que envolvía a la Virgen se hacía cada vez más deslumbrante, de modo que la luz de las lámparas encendidas por José no eran ya visibles. María, con su amplio vestido desceñido, estaba arrodillada con la cara vuelta hacia Oriente. Llegada la medianoche la vi arrebatada en éxtasis, suspendida en el pecho. El resplandor en torno a ella crecía por momentos. Toda la naturaleza parecía sentir una emoción de júbilo, hasta los seres inanimados. La roca de que estaban formados el suelo y el atrio parecía palpitar bajo la luz intensa que los envolvía.
Luego ya no vi más la bóveda. Una estela luminosa, que aumentaba sin cesar en claridad, iba desde María hasta lo más alto de los cielos. Allá arriba había un movimiento maravilloso de glorias celestiales, que se acercaban a la Tierra, y aparecieron con claridad seis coros de ángeles celestiales. La Virgen Santísima, levantada de la tierra en medio del éxtasis, oraba y bajaba las miradas sobre su Dios, de quien se había convertido en Madre. El Verbo eterno, débil Niño, estaba acostado en el suelo delante de María.
Vi a Nuestro Señor bajo la forma de un pequeño Niño todo luminoso, cuyo brillo eclipsaba el resplandor circundante, acostado sobre una alfombrita ante las rodillas de María. Me parecía muy pequeñito y que iba creciendo ante mis ojos; pero todo esto era la irradiación de una luz tan potente y deslumbradora que no puedo explicar cómo pude mirarla. La Virgen permaneció algún tiempo en éxtasis; luego cubrió al Niño con un paño, sin tocarlo y sin tomarlo aún en sus brazos. Poco tiempo después vi al Niño que se movía y le oí llorar. En ese momento fue cuando María pareció volver en sí misma y, tomando al Niño, lo envolvió en el paño con que lo había cubierto y lo tuvo en sus brazos, estrechándole contra su pecho. Se sentó, ocultándose toda ella con el Niño bajo su amplio velo, y creo que le dio el pecho. Vi entonces que los ángeles, en forma humana, se hincaban delante del Niño recién nacido para adorarlo.
Cuando había transcurrido una hora desde el nacimiento del Niño Jesús, María llamó a José, que estaba aún orando con el rostro pegado a la tierra. Se acercó, lleno de júbilo, de humildad y de fervor. Sólo cuando María le pidió que apretase contra su corazón el Don Sagrado del Altísimo, se levantó José, recibió al Niño entre sus brazos, y derramando lágrimas de pura alegría, dio gracias a Dios por el Don recibido del Cielo.
María fajó al Niño: tenía sólo cuatro pañales. Más tarde vi a María y a José sentados en el suelo, uno junto al otro: no hablaban, parecían absortos en muda contemplación. Ante María, fajado como un niño común, estaba recostado Jesús recién nacido, bello y brillante como un relámpago. ‘¡Ah, decía yo, este lugar encierra la salvación del mundo entero y nadie lo sospecha!’
He visto en muchos lugares, hasta en los más lejanos, una insólita alegría, un extraordinario movimiento en esta noche. He visto los corazones de muchos hombres de buena voluntad reanimados por un ansia, plena de alegría, y en cambio, los corazones de los perversos llenos de temores. Hasta en los animales he visto manifestarse alegría en sus movimientos y brincos. Las flores levantaban sus corolas, las plantas y los árboles tomaban nuevo vigor y verdor y esparcían sus fragancias y perfumes. He visto brotar fuentes de agua de la tierra. En el momento mismo del nacimiento de Jesús brotó una fuente abundante en la gruta de la colina del Norte.
A legua y media más o menos de la gruta de Belén, en el valle de los pastores, había una colina. En las faldas de la colina estaban las chozas de tres pastores. Al nacimiento de Jesucristo vi a estos tres pastores muy impresionados ante el aspecto de aquella noche tan maravillosa; por eso se quedaron alrededor de sus cabañas mirando a todos lados.
Entonces vieron maravillados la luz extraordinaria sobre la gruta del pesebre. Mientras los tres pastores estaban mirando hacia aquel lado del cielo, he visto descender sobre ellos una nube luminosa, dentro de la cual noté un movimiento a medida que se acercaba. Primero vi que se dibujaban formas vagas, luego rostros, y finalmente oí cantos muy armoniosos, muy alegres, cada vez más claros. Como al principio se asustaron los pastores, apareció un ángel entre ellos, que les dijo: ‘No temáis, pues vengo a anunciaros una gran alegría para todo el pueblo de Israel. Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo, el Señor. Por señal os doy ésta: encontraréis al Niño envuelto en pañales, echado en un pesebre’. Mientras el ángel decía estas palabras, el resplandor se hacía cada vez más intenso a su alrededor. Vi a cinco o siete grandes figuras de ángeles muy bellos y luminosos. Oí que alababan a Dios cantando: ‘Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad’.
Más tarde tuvieron la misma aparición los pastores que estaban junto a la torre. Unos ángeles también aparecieron a otro grupo de pastores cerca de una fuente, al Este de la torre, a unas tres leguas de Belén. Los he visto consultándose unos a otros acerca de lo que llevarían al recién nacido y preparando los regalos con toda premura. Llegaron a la gruta del pesebre al rayar el alba".
domingo, 20 de diciembre de 2015
Más que una época de celebración, para algunas personas esta temporada es motivo de estrés y desasosiego. Una psicóloga explica cómo manejar estas emociones
Salud: Ansiedad navideña
Un motivo frecuente de ansiedad es conseguir los recursos para costear los gastos que implican estas fechas / Foto: Todo en domingo
Más que una época de celebración, para algunas personas esta temporada es motivo de estrés y desasosiego. Una psicóloga explica cómo manejar estas emociones
MAGALY RODRÍGUEZ
MRODRIGUEZ@EL-NACIONAL.COM19 DE DICIEMBRE 2015 - 11:31 PM
MRODRIGUEZ@EL-NACIONAL.COM19 DE DICIEMBRE 2015 - 11:31 PM
Desde que se escucha la primera gaita en la radio o se descubre el primer balcón decorado pueden experimentarse varias reacciones. Una alegría genuina o una ansiedad inesperada. "La Navidad mueve muchas cosas", explica la psicóloga Cristina Pérez. La presión de ser tan feliz como la temporada exige, aunque se atraviese una racha difícil, puede ser abrumadora para algunas personas. "Toda fecha significativa se asocia con símbolos personales, familiares, sociales. ¿Qué significa un 31 de diciembre, por ejemplo? El venezolano se define mucho a sí mismo según su relación con la familia; es un vínculo que suele ser muy profundo. En nuestra cultura, que gira por lo general alrededor de la figura de la madre, acudir a esa presencia en particular es clave, así como compartir con tías, abuelas, figuras maternales. Correr a reconectarse con ese grupo, por cualquier medio, puede ser una fuente de estrés para algunos individuos, pero a la vez es una forma de amor y reconocimiento".
Un motivo frecuente de ansiedad es conseguir los recursos para costear los gastos que implican estas fechas. "El venezolano tiene un deseo muy profundo de proveer, que se refleja en esas costumbres de hacer hallacas para uno y para los demás, de comprar regalos, de tener estrenos, de pintar la casa. En los tiempos de crisis que vivimos toca replantearse cuáles son realmente las prioridades para cada quien. Si esa persona ha visto muy afectada su capacidad para asumir esos gastos y está sumamente apegada a las tradiciones que representan, probablemente también se sienta ansiosa", dice la experta. Diciembre es un mes en el que suele hacerse un balance de lo ganado y lo perdido. Si un individuo siente que no logró completar las metas que se había propuesto o que nada cambió a su favor en el año que termina, la frustración o la autocrítica igualmente pueden hacer mella en su espíritu navideño.
El desasosiego, asimismo, puede derivar de la separación de los seres queridos, bien porque ya fallecieron, bien porque viven en otros países. "Como la Navidad suele remover muchos recuerdos familiares, tiende a ser una época en la que la pérdida se vuelve más sensible. El caso particular de la emigración, por ejemplo, suele implicar un duelo doble tanto para el que se queda como para el que se va. Aunque ahorita la tecnología permite un contacto estrecho, la pérdida de la cercanía física puede ser un proceso doloroso para padres que van a pasar el 24 o el 31 sin sus hijos, por ejemplo".
Otros individuos se ven afectados por tomar decisiones sobre dónde celebrar estas fechas. Parejas casadas que deben elegir con quién pasar las fiestas o que deben compartir con parientes o grupos con los que no se sienten cómodos, pueden experimentar cierto grado de malestar.
¿Cómo sobrellevarlo? A juicio de Pérez, lo primero es permitirse reconocer y sentir esas emociones para cuidarse. "Eso significa cubrir adecuadamente nuestras necesidades básicas. Comer, dormir, descansar, recrearnos. No sobrexponernos a situaciones duras o violentas", propone. Una de las mejores formas de conjurar esa ansiedad, asegura, es buscar apoyo en los vínculos. "Volver a los orígenes, a la familia o a esas relaciones que sentimos que nos dan sentido, es una manera de sentirse mejor. Uno también puede reflexionar sobre qué elementos hay en su vida que sí funcionan: qué nos hace levantarnos en las mañanas para seguir avanzando". Si el problema es una preocupación excesiva por el futuro, la especialista sugiere empezar a hacer planes. "Uno de nuestros principales rasgos es que solemos ser muy cortoplacistas. Hay cosas que nos cuesta prever. Si estamos sintiendo que no avanzamos, podemos empezar a transformar esos deseos en metas con pasos y fechas tangibles para que no nos llegue febrero y descubramos que no hemos hecho nada: tenemos que afrontar y organizar nuestras necesidades y convertirlas en proyectos", señala. "Ver los problemas como oportunidades y permitirnos entusiasmarnos en mejorar es emocionarnos con otra perspectiva de futuro".
Estrategias adicionales
• Pruebe otros planes. Si organizar y acoger la reunión familiar en su casa se vuelve muy estresante, considere pedir ayuda a sus parientes para celebrarla en otro lugar.
• No espere milagros. Si existen conflictos familiares que no se han resuelto, no cifre todas sus expectativas de reconciliación en esta temporada. Es mejor concentrarse en velar por su propio estado emocional y afrontar los asuntos difíciles durante una época menos volátil.
• No se esfuerce más de la cuenta. Busque su propio ritmo dentro de las celebraciones. No está obligado a quedarse toda la noche en el mismo lugar ni a hospedarse por demasiados días en casa de un pariente.
• No se obsesione sobre el deber ser. No hay nada malo o vergonzoso en no sincronizarse del todo con la alegría de la temporada. En lugar de compararse con gente que tiene "Navidades perfectas", téngase paciencia.
Fuente: WebMd: www.webmd.com
La obra de Yolanda Pantin, una de las más representativas de la lírica venezolana de hoy, empieza a ser reconocida con toda justicia en el exterior. El hecho puede explicarse por haber obtenido, finalmente, el tipo de circulación internacional que merecía gracias a País (poesía reunida 1981-2011), que la editorial española Pre-Textos publicó en 2014
Los beneficios de la sombra
Yolanda Pantin (Calabozo) / Foto Vasco Szinetar
“Hemos de empezar por recordar que la carrera de la autora se remonta a su temprana inserción en Tráfico, grupo neovanguardista activo a principios de los años ochenta”
MIGUEL GOMESEl Nacional papel Literario 20 DE DICIEMBRE 2015 - 12:01 AM
La obra de Yolanda Pantin, una de las más representativas de la lírica venezolana de hoy, empieza a ser reconocida con toda justicia en el exterior. El hecho puede explicarse por haber obtenido, finalmente, el tipo de circulación internacional que merecía gracias a País (poesía reunida 1981-2011), que la editorial española Pre-Textos publicó en 2014.
Uno de los elementos que destaca el lúcido prólogo de Antonio López Ortega –compilador del volumen– es el empecinado cuestionamiento de la naturaleza del yo lírico; “¿quién habla en la poesía de Yolanda Pantin?”, se pregunta López Ortega, para de inmediato responder: “habla el vacío de la sociedad contemporánea, hablan ‘los hombres huecos’ de Eliot. Nada más efímero, nada más fantasioso en estos tiempos que postular una voluntad. La voluntad del sujeto, en efecto, ha quedado abolida” (p. 24). A continuación el prologuista se refiere a los “actos de desdoblamiento” como índice de “honestidad” creadora, aludiendo a los múltiples ejercicios de distanciamiento irónico con respecto a lo autobiográfico practicados por Pantin desde 1989, año de la publicación de su poemario La canción fría. Luego de constatarse en ese libro que “el sujeto expresivo está de manos atadas” (p. 19), se señala que en El cielo de París, del mismo año, se hace más complejo el sentido de alteridad –proyectado sobre la ciudad– y, después, en Los bajos sentimientos (1993), se refuerza la “lejanía frente al sentimiento” (p. 20), hasta que en títulos del siglo XXI como La épica del padre (2002) o 21 caballos (2011) la poeta “lleva la operación de desdoblamiento a otro orden. Todo es ahora más sutil y elaborado: puede que la voz propia ya no sea tal sino el asiento que se les ofrece a nuestros muertos, fantasmas o incluso nonatos” (p. 22).
Las observaciones de López Ortega son certeras y creo que el diálogo que entabla Pantin con las letras venezolanas explicaría la evolución así descrita. Hemos de empezar por recordar que la carrera de la autora se remonta a su temprana inserción en Tráfico, grupo neovanguardista activo a principios de los años ochenta, que recogió en su credo la confianza colectiva en la Venezuela desarrollista y petrolera –tal vez tenga que describirse como petroidólatra– con una poesía de temas urbanos, modernos, cuyo objetivo máximo fue combatir el residual trascendentalismo de generaciones previas, entre romántico y surrealista. Parodiando un célebre verso de Mi padre, el inmigrante (1945) de Vicente Gerbasi, Tráfico proclamó en 1981, en el “Sí, manifiesto” con que se lanzó al escenario de los pequeños escándalos literarios: “Venimos de la noche y hacia la calle vamos. Queremos oponer a los estereotipos de la poesía nocturna, extraviada en su oficio chamánico de convocar a los fantasmas de la psique o de lanzar hasta la náusea el golpe de dados del lenguaje, una poesía de higiene solar, dentro de la cual el poeta regrese al mundo de la historia, al universo diurno de la vida concretísima de los hombres, en cuyo orbe cotidiano ningún fantasma enfermo moviliza más fuerza que el horror o la belleza encontrables en una acera cualquiera”. Pero el país optimista que conoció Pantin en su juventud pronto cambió. En 1983 se produce la inesperada y estrepitosa caída de una de las monedas más estables de Latinoamérica y en 1989, con los saqueos de febrero, la violencia y la inestabilidad política se instalan en las modernísimas “aceras” que Tráfico había estetizado. La poesía venezolana no sería ajena a la atmósfera social e igualmente mudó de signo; en el caso de nuestra autora el proceso es evidente: no me parece casual que los poemarios donde López Ortega advierte el inicio de una problematización de las conductas enunciativas los publicase Pantin, ni más ni menos, en 1989.
Los ojos se abrían entonces a una nueva realidad, lo que se comprueba con el examen de otros desplazamientos, esta vez elocutivos. La “higiene solar” de su época de Tráfico sería casi del todo abandonada por la poeta desde finales de los ochenta, cuando se divisa en su imaginería, por ejemplo, una curiosa propensión a lo gótico –“Nosferatu”, “La otredad y el vampiro”, “Carmilla” se titulan tres piezas de La canción fría– así como una auténtica inundación de evocaciones nocturnas, subterráneas o invernales –formalmente anunciadas por el epígrafe con que se inaugura esa misma colección: el verso From beds of everlasting snow, proveniente del libreto de John Dryden para el King Arthur de Purcell–. La poesía de Pantin durante los años noventa y, en gran medida, hasta hoy es una zona de sobrecogedoras visiones de abismos ontológicos como los esbozados en “Las aguas”, composición de La quietud (1998):
Las aguas no descansan,
ellas horadan la tierra.
Nosotros, que fuimos a verlas
guiados por el ruido
que hacen al caer,
vimos todo en silencio:
cómo caen de lo alto
hasta el pozo en el fondo.
Las aguas no iluminan,
oscurecen la tierra.
Su fuente es el miedo
que mana de nosotros
y también de los ahogados
en el aire húmedo.
Tal calígine, no obstante, a partir de un libro como El hueso pélvico(2002), volcado sobre la fenomenología de lo comunitario, ha aprendido a convivir con un horizonte político explícito y de allí que pueda afirmarse que Pantin logra sintetizar en su obra más reciente dos poderosos polos inspiradores de su creación anterior. Lo gótico, de hecho, sabe materializarse ahora a plena luz del día, como lo sugieren las “pesadillas” y el “vampiro” del poema “Fidelidad”, de 21 caballos, texto encabezado por un elocuente epígrafe –elocuente en las circunstancias venezolanas actuales– tomado de Adam Zagajewski: “Vivía inútilmente leyendo los periódicos / pensando en el enigma del poder / y en las causas de la obediencia”.
Como ha sucedido antes con Alberto Barrera en los dominios de la novela, la poesía de Yolanda Pantin demuestra que el referente nacional no constituye ningún obstáculo para dar con un público más allá de las fronteras venezolanas; y demuestra, también, que el primer compromiso del creador –sin importarle que el destino y los avatares editoriales le deparen o no el hallazgo de esos otros lectores– debe ser con una inmediatez vital que no excluya ni el orbe de lo íntimo ni el de lo colectivo.
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